Otoño en la Sierra Norte: setas, pucheros y asados para entrar en calor

Los meses de otoño son una de las épocas más especiales para adentrarse en la Sierra Norte de Guadalajara. Una experiencia única en un paisaje teñido de los colores ocres típicos de estos meses. Una aventura que será perfecta si la condimentamos con los manjares de la tierra: sus tradicionales asados y guisos ‘de cuchara’ y, por supuesto, el producto estrella de la temporada, las setas.

La llegada del frío y las primeras lluvias tras el fin del verano revolucionan el paisaje en la Sierra Norte de Guadalajara, que tiñe de amarillo y naranja sus árboles, cubre de musgo la montaña y crea una atmósfera especial –casi mágica-, en sus pueblos.

Por algo el otoño es una de las mejores estaciones para visitar y disfrutar sus espacios en plena naturaleza, siendo una de las excursiones más típicas y recomendables la visita al Hayedo de Tejera Negra, recorriéndolo a pie o en bici. También es una buena idea ascender hasta el Alto Rey, donde se ubica la ermita del Santo Alto Rey –del siglo XVIII-, una cumbre de pizarra desde donde se observan Peñalara y el Moncayo. Cómo no, también las iglesias y los tesoros arquitectónicos de la zona permiten infinidad de rutas de alto valor turístico por los pueblos de la Arquitectura Negra y Dorada de Guadalajara.

Sea cual sea el plan, para hacerlo perfecto hay que tener en cuenta el estómago, y el buen comer está más que asegurado en los pueblos de la Sierra Norte. Un buen ejemplo es el Hostal-Restaurante Alto Rey, en Arroyo de las Fraguas, situado en el corazón de la sierra. Allí se pueden degustar los tradicionales guisos ‘de montaña’, humeantes pucheros a base de legumbre o estofados de carne procedente de las terneras que pastan en sus montes. Productos de primera calidad que respetan las recetas tradicionales de nuestros abuelos, transportándonos a otra época con cada bocado.

Los asados tampoco pueden faltar en la carta gastronómica de la sierra, donde son típicos el cordero y el cabrito bien especiados con las hierbas recogidas directamente de la montaña, y regados por el ‘breve’ secreto que hace este plato tan característico.

La seta, estrella en el campo y en la mesa

Llegada esta época, no podemos obviar a la protagonista en todas las mesas y entretenimiento de muchos visitantes. Nos referimos a las setas. La micología es una de las actividades más apreciadas durante el otoño, una afición que atrae a muchas personas a la sierra, donde pueden encontrarse desde níscalos o boletus hasta senderillas, pasando por otras variadas especies.Buscar setas

En todo caso, con esta actividad hay que ser prudentes, tanto en lo relativo a las buenas prácticas a la hora de cortar y transportar las setas, como en el momento de escogerlas, ya que de equivocarnos de especie pueden acarrear serios problemas de salud.

Otra opción para los que prefieren disfrutarlas sin esfuerzo ni riesgos, es degustar la cocina micológica en la que por ejemplo el Hostal-Restaurante Alto Rey es especialista. En sus fogones se cocinan boletus, senderillas, níscalos, rebozuelo, lepistas, amanitas o tricolomas entre otras variedades, todas como protagonistas de riquísimas recetas que embriagan los sentidos.

Setas Sierra Norte Guadalajara

Al calor de la chimenea

Después de tanta actividad, tantas excursiones y secretos gastronómicos por descubrir, un solo día se hace corto. Por eso, no hay mejor plan que pasar todo un fin de semana disfrutando de los tesoros ocultos de la Sierra Norte. Si tenemos que buscar un lugar donde descansar, no se nos ocurre mejor opción que al calor de una chimenea; por ejemplo en el ambiente bucólico que ofrece la Casa Rural de Miguel, en Arroyo de las Fraguas. Un lugar donde descansar, sentirse como en casa con todas las comodidades y al mismo tiempo en mitad de la naturaleza.

¡Imposible decir que no!

Comments are closed.